La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que la guerra en Oriente Medio tendrá consecuencias significativas en la economía mundial para el año 2026. Según el último informe presentado por la OCDE, se espera un menor crecimiento y una mayor inflación debido al encarecimiento de la energía y los fertilizantes como resultado del conflicto. En caso de que las perturbaciones sean limitadas en el tiempo, se proyecta que el crecimiento económico mundial disminuirá del 3,4% en 2025 al 2,8% en 2026. Sin embargo, si las tensiones persisten hasta 2027, la desaceleración podría ser aún mayor, llegando al 2,1%. Estas cifras representan una revisión a la baja con respecto a las proyecciones anteriores de la OCDE. La economía mundial se encuentra de nuevo bajo presión, expresó Stefano Scarpetta, economista jefe de la OCDE. Algunas economías podrían entrar en recesión si las turbulencias persisten. El conflicto desatado el 28 de febrero contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel ha tenido un impacto significativo en la economía global, especialmente debido al bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una ruta crucial para el transporte marítimo de hidrocarburos. Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra se encuentran estancadas desde hace semanas, lo que prolonga la incertidumbre sobre los efectos económicos a largo plazo. La reparación de infraestructuras dañadas y vías de transporte también se suman a los desafíos económicos derivados del conflicto. La OCDE destaca que las economías asiáticas, los países en desarrollo y los del Golfo son algunos de los más afectados por su dependencia de las importaciones provenientes de Oriente Medio. Sin embargo, los efectos se sentirán a nivel global debido a las interconexiones en las cadenas de suministro mundiales y la integración de los mercados energéticos. Ante esta situación, la OCDE aboga por una salida negociada al conflicto con perturbaciones limitadas. En este escenario, se proyecta un crecimiento del 2% para la economía estadounidense en 2026. China tendría un crecimiento del 4,5%, seguido por India con un 6,3%. En cuanto a la zona euro, se espera una expansión del 0,8%, siendo España (2,2%) el país con mayor crecimiento dentro del bloque. El informe también revisa al alza las previsiones de crecimiento para Brasil en 2026 y mantiene sin cambios las cifras para Argentina. Por otro lado, se reduce la proyección de crecimiento para México. Ante la incertidumbre actual, la OCDE recomienda limitar en el tiempo las medidas de apoyo a hogares y empresas para evitar impactos negativos en los presupuestos nacionales. Asimismo, insta a los bancos centrales a mantenerse vigilantes y considerar ajustes en la política monetaria si es necesario para hacer frente a posibles presiones inflacionarias o desaceleraciones económicas importantes. En un escenario sin acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la escasez de suministro no solo afectaría al sector agrícola y alimentario, sino también a sectores clave como la inteligencia artificial, alertó el informe. Fuente: Meganoticias
Una ciudadana británica ha generado conmoción en la opinión pública al decidir recurrir a la eutanasia en una clínica de Suiza, a pesar de estar físicamente sana. Lo que ha causado mayor impacto es el trasfondo emocional que la llevó a tomar esta decisión: la imposibilidad de superar la muerte de su único hijo en 2022. Este caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre la eutanasia en el contexto del duelo extremo y la salud mental, planteando cuestionamientos sobre los límites del acompañamiento humano ante una pérdida irreparable. Wendy Duffy, una mujer de 56 años, se encuentra en buena salud física, pero su mundo se detuvo tras la pérdida de su hijo, el cual era su mayor vínculo con la vida. Después de intentar procesar esta pérdida y enfrentarse a un vacío insoportable, llegó a la conclusión de que su ciclo vital había terminado junto con el de él. El viaje a Suiza representa el desenlace de un proceso silencioso para Duffy. En este país, las leyes permiten el suicidio asistido en casos de sufrimiento insoportable, un término que ella asociaba más con la ausencia total de propósito después de la tragedia familiar que con dolores físicos. En palabras de Duffy: Quiero morir, y eso es lo que voy a hacer. Es mi vida, mi decisión. Antes de partir, informó a sus seis hermanos sobre su decisión, aunque no entró en detalles sobre los plazos por su propia protección. Según sus palabras: Será una llamada difícil en la que me despediré de ellos y les daré las gracias. A pesar de esto, confía en que sus hermanos comprenderán su elección: No obstante, estoy segura de que lo entenderán. Ellos conocen la situación, saben que no soy feliz, que no quiero estar aquí. Duffy había pasado años bajo tratamiento con antidepresivos e incluso había considerado quitarse la vida en algún momento. Finalmente optó por este método de eutanasia, por el cual tuvo que pagar unos 11 mil euros (alrededor de 11 millones de pesos chilenos). Este caso pone en relieve las complejidades éticas y emocionales que rodean el tema de la eutanasia y plantea interrogantes sobre cómo abordar situaciones extremas como esta desde una perspectiva humana y compasiva. Fuente: Meganoticias
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que la guerra en Oriente Medio tendrá consecuencias significativas en la economía mundial para el año 2026. Según el último informe presentado por la OCDE, se espera un menor crecimiento y una mayor inflación debido al encarecimiento de la energía y los fertilizantes como resultado del conflicto. En caso de que las perturbaciones sean limitadas en el tiempo, se proyecta que el crecimiento económico mundial disminuirá del 3,4% en 2025 al 2,8% en 2026. Sin embargo, si las tensiones persisten hasta 2027, la desaceleración podría ser aún mayor, llegando al 2,1%. Estas cifras representan una revisión a la baja con respecto a las proyecciones anteriores de la OCDE. La economía mundial se encuentra de nuevo bajo presión, expresó Stefano Scarpetta, economista jefe de la OCDE. Algunas economías podrían entrar en recesión si las turbulencias persisten. El conflicto desatado el 28 de febrero contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel ha tenido un impacto significativo en la economía global, especialmente debido al bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una ruta crucial para el transporte marítimo de hidrocarburos. Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra se encuentran estancadas desde hace semanas, lo que prolonga la incertidumbre sobre los efectos económicos a largo plazo. La reparación de infraestructuras dañadas y vías de transporte también se suman a los desafíos económicos derivados del conflicto. La OCDE destaca que las economías asiáticas, los países en desarrollo y los del Golfo son algunos de los más afectados por su dependencia de las importaciones provenientes de Oriente Medio. Sin embargo, los efectos se sentirán a nivel global debido a las interconexiones en las cadenas de suministro mundiales y la integración de los mercados energéticos. Ante esta situación, la OCDE aboga por una salida negociada al conflicto con perturbaciones limitadas. En este escenario, se proyecta un crecimiento del 2% para la economía estadounidense en 2026. China tendría un crecimiento del 4,5%, seguido por India con un 6,3%. En cuanto a la zona euro, se espera una expansión del 0,8%, siendo España (2,2%) el país con mayor crecimiento dentro del bloque. El informe también revisa al alza las previsiones de crecimiento para Brasil en 2026 y mantiene sin cambios las cifras para Argentina. Por otro lado, se reduce la proyección de crecimiento para México. Ante la incertidumbre actual, la OCDE recomienda limitar en el tiempo las medidas de apoyo a hogares y empresas para evitar impactos negativos en los presupuestos nacionales. Asimismo, insta a los bancos centrales a mantenerse vigilantes y considerar ajustes en la política monetaria si es necesario para hacer frente a posibles presiones inflacionarias o desaceleraciones económicas importantes. En un escenario sin acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la escasez de suministro no solo afectaría al sector agrícola y alimentario, sino también a sectores clave como la inteligencia artificial, alertó el informe. Fuente: Meganoticias
Una ciudadana británica ha generado conmoción en la opinión pública al decidir recurrir a la eutanasia en una clínica de Suiza, a pesar de estar físicamente sana. Lo que ha causado mayor impacto es el trasfondo emocional que la llevó a tomar esta decisión: la imposibilidad de superar la muerte de su único hijo en 2022. Este caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre la eutanasia en el contexto del duelo extremo y la salud mental, planteando cuestionamientos sobre los límites del acompañamiento humano ante una pérdida irreparable. Wendy Duffy, una mujer de 56 años, se encuentra en buena salud física, pero su mundo se detuvo tras la pérdida de su hijo, el cual era su mayor vínculo con la vida. Después de intentar procesar esta pérdida y enfrentarse a un vacío insoportable, llegó a la conclusión de que su ciclo vital había terminado junto con el de él. El viaje a Suiza representa el desenlace de un proceso silencioso para Duffy. En este país, las leyes permiten el suicidio asistido en casos de sufrimiento insoportable, un término que ella asociaba más con la ausencia total de propósito después de la tragedia familiar que con dolores físicos. En palabras de Duffy: Quiero morir, y eso es lo que voy a hacer. Es mi vida, mi decisión. Antes de partir, informó a sus seis hermanos sobre su decisión, aunque no entró en detalles sobre los plazos por su propia protección. Según sus palabras: Será una llamada difícil en la que me despediré de ellos y les daré las gracias. A pesar de esto, confía en que sus hermanos comprenderán su elección: No obstante, estoy segura de que lo entenderán. Ellos conocen la situación, saben que no soy feliz, que no quiero estar aquí. Duffy había pasado años bajo tratamiento con antidepresivos e incluso había considerado quitarse la vida en algún momento. Finalmente optó por este método de eutanasia, por el cual tuvo que pagar unos 11 mil euros (alrededor de 11 millones de pesos chilenos). Este caso pone en relieve las complejidades éticas y emocionales que rodean el tema de la eutanasia y plantea interrogantes sobre cómo abordar situaciones extremas como esta desde una perspectiva humana y compasiva. Fuente: Meganoticias